La Supremacía de los Resultados
Mirar hacia el mercado para entender nuestro valor "desde afuera hacia adentro".
Una vez que nos hacemos cargo efectivo de nuestras carreras (capacidad #2 de nuestra Matriz Estratégica), tomando responsabilidad por nuestras vidas profesionales (y personales), tenemos que salir al mundo.
Necesitamos entender cuáles son las distintas alternativas a las cuales podríamos dedicar nuestro tiempo y esfuerzo, para tomar la mejor decisión, porque pueden ser muy distintas a aquellas que había solo algunos meses o años atrás.
Tenemos que entender que el mercado laboral es altamente dinámico. Está cambiando continuamente (no solo por la Inteligencia Artificial y la tecnología). Se abren y cierran oportunidades de acuerdo a lo que las compañías requieren en distintos momentos y otros factores relacionados con la oferta de profesionales.
Pero, lo que es más importante, debemos reconocer que el mercado no es un ente homogéneo, donde todas las personas y oportunidades sean estandarizadas y se traten por igual.
En realidad, "el mercado" (laboral o de cualquier tipo) está compuesto por muchos "submercados" o nichos distintos, segmentados geográficamente, por niveles de habilidad, edades, educación, experiencia, etc.
Por lo tanto, es un muy buen ejercicio salir de nuestro cascarón y mirarnos desde afuera hacia adentro. desde la perspectiva de las compañías o entidades que pueden requerir nuestros servicios en distintos nichos.
Preguntarnos cómo nos ven otras personas. ¿Qué habilidades tenemos (o podemos adquirir) que estén siendo más valoradas y, por lo tanto, mejor remuneradas (no solo monetariamente)? ¿Qué características, conocimientos, experiencias, son más inusuales y, por lo tanto, diferenciadoras, de tal forma que alguna empresa puede estar dispuesta a pagar más por ellas.
Por eso, la "prueba ácida" de nuestro valor es qué resultados somos capaces de generar y para quién, de manera consistente.
Por ejemplo, si nosotros vendemos por sobre el promedio del mercado o con un margen mejor. Si podemos construir equipos de alto desempeño sostenido. Si podemos mantener clientes fieles durante mayor plazo. Si gestionamos una planta o equipamiento de manera más eficiente. Si logramos generar la producción de manera más segura que el resto de las compañías. Si creamos ambientes de trabajo de mejor calidad, donde las personas se encuentren más identificadas con la compañía o cualquiera de muchos otros resultados.
En definitiva, todo lo que hacemos (o dejamos de hacer) se traduce en estadísticas o lo que técnicamente se conoce como "Indicadores de Desempeño".
Eso es lo que tenemos que ser capaces de ver en nosotros mismos y, luego, mostrar a nuestro mercado relevante.
Por ejemplo, recuerdo una conversación que tuve hace algún tiempo con el Gerente General y Equipo Gerencial de una compañía minera, quienes me comentaban que ciertos clientes estaban dispuestos a pagar un precio mayor por el cobre producido por esta empresa.
Al principio me pareció una exageración de su parte pues lo que normalmente se conoce del mundo minero es que produce "commodities" o productos estandarizados, que tienen un precio determinado por el mercado y que da más o menos lo mismo dónde hayan sido producidos.
Sin embargo, estos profesionales me explicaron que, si bien eso es aplicable en general pues los estándares representan un requerimiento mínimo, esta empresa tenía un grupo de clientes que fabricaban filamentos eléctricos muy finos, para ser utilizados en cables de alta calidad.
Esos filamentos son tan delgados que, cuando están siendo fabricados, cualquier impureza del cobre puede hacer que se corte el ciclo de producción, teniendo que parar las máquinas y realizar toda la calibración nuevamente, lo cual puede tomar mucho tiempo, disminuyendo la productividad.
Por lo tanto, estos clientes estaban dispuestos a pagar un precio superior por cobre que les permitiera producir filamentos de varios kilómetros de longitud antes de que se cortaran.
Algo similar, obviamente, también ocurre en el mercado laboral. Si nosotros somos expertos en internacionalizar una compañía, está claro que una empresa que solo opere en el mercado nacional no va a valorar o, ni siquiera, va a poder utilizar nuestras capacidades.
Pero para una compañía que está en proceso de internacionalización, podemos ser exactamente lo que están buscando y pueden estar dispuestos a pagar por sobre el mercado por esa capacidad.
Por lo tanto, tenemos que mirar hacia el mercado para entender nuestro valor "desde afuera hacia adentro", como indica la segunda capacidad de nuestra Matriz Estratégica para Profesionales Dinámicos, que puedes descargar aquí.
Saludos,
Rodrigo
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