¿Eres Realmente Responsable?
¿Reconoces e internalizas que la responsabilidad por tu carrera (y tu vida) es absolutamente tuya y no de factores externos?
La primera capacidad de los verdaderos Profesionales Dinámicos (es decir, nosotros, que somos parte de esta comunidad), incluida en nuestra Matriz Estratégica, que puedes descargar y comentar aquí, es "Tomas Responsabilidad".
En mi experiencia, esa es la capacidad fundacional, sobre la cual se construye cualquier carrera profesional (y vida) exitosa.
Si no nos hacemos cargo nosotros, ¿quién lo hará?.
Mi definición de la persona con el máximo nivel de desarrollo en esa capacidad es: "Reconoces e internalizas que la responsabilidad por tu carrera (y tu vida) es absolutamente tuya y no de factores externos. Si bien no controlas todas las variables, enfocas tu energía solo en lo que puedes influir e impactar".
Por otra parte, a la persona que no ha desarrollado todavía esta capacidad (o se rehúsa a hacerlo) la veo como alguien que: "Considera que sus posibilidades de influir en su éxito profesional son bajas y que sus resultados están totalmente determinados por factores externos, que no puede controlar. No ve la relación entre el esfuerzo y los resultados que obtiene o puede obtener."
De más está decir que estas últimas no son mis personas favoritas, ya sea para considerarlas como candidatos a búsquedas ejecutivas de alto nivel o para trabajar con ellas en su desarrollo personal o profesional.
Como ha reconocido Robert Ringer, en sus libros escritos en la década de los '80, "Winning Through Intimidation" (que se puede traducir tanto como "Ganar a Través de la Intimidación" o como "Ganar A Pesar de la Intimidación") y "Looking Out for #1" (Cuidando al #1), enfatiza la importancia de tomar el control de nuestras vidas y no dejarlas a merced de lo que puedan o no hacer otras personas, incluso si tienen (o parecen tener) la mejor de las intenciones.
Parafraseando a R. Ringer en esos libros, "Otras personas pueden decirte que tienen tu mejor interés en mente, que quieren lo mejor para ti en lo que te están recomendando. Incluso, puede que ellas mismas lo crean. Pero no lo creas tú. Al menos, no lo dejes completamente en sus manos. Finalmente, solo tú puedes asegurarte de que tu propio interés sea resguardado".
Por supuesto, como menciono en la definición, siempre hay factores que están fuera de nuestro control. Eso no se puede negar. Pero la clave está en darnos cuenta de que hay muchas otras variables que sí podemos y debemos influir.
Obviamente, algunas personas pueden criticar esta perspectiva como excesivamente individualista, como demasiado enfocada en el interés individual y no en los intereses colectivos.
Desde mi punto de vista (y el de R. Ringer), tienen todo el derecho de hacerlo. Pero, al mismo tiempo, cada uno de nosotros debe reservarse el derecho de decidir o discernir qué es lo mejor.
Tanto los intereses individuales como los colectivos son importantes. De eso no hay duda. Sin embargo, el primer paso para tomar responsabilidad es verificar si las intenciones de los demás están en línea con lo que es mejor para nosotros.
Desafortunadamente, no son pocas las oportunidades donde los individuos sacrificamos nuestros intereses por el bien común, quizás porque creímos el discurso de un líder o nos entregamos a una misión o propósito, para luego darnos cuenta de que no todos los individuos hicieron lo mismo, no todos estábamos aportando en la misma medida y nosotros estuvimos dentro de la minoría que se sacrificó.
Incluso el Dr. Humberto Maturana mantenía ese escepticismo, tan importante en la actitud de la persona científica, cuando escribió su libro sobre "La Objetividad, un Argumento para Obligar".
En pocas palabras, nos recomendaba que, cuando alguien nos decía que "simplemente estoy tratando de ser objetivo", debíamos cuidarnos, porque estaba tratando de llevarnos hacia su punto de vista, no a algo "objetivo" y neutral.
De la misma forma, cuando una persona nos dice que debemos suspender nuestros intereses individuales, a favor de los colectivos, debemos sospechar de sus intenciones y "cuidar nuestra billetera". Podemos contribuir, por supuesto, pero no a costa de lo que es mejor para nosotros. Nuestra identidad, nuestra autoestima y los resultados que buscamos lograr.
Saludos,
Rodrigo
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