Relaciones Laborales Horizontales
Necesitamos dejar de pensar en nuestro trabajo en base a las actividades o tareas que realizamos, para enfocarnos en los resultados que generamos.
Es común pensar que ser emprendedor es algo profunda y radicalmente distinto de ser empleado.
De hecho, a menudo escucho en círculos de emprendedores o, especialmente, de parte de personas que venden o desean vender servicios a emprendedores, que solo alrededor del 5% de las personas emprenden. Por lo tanto, son parte de un grupo muy pequeño y especial de personas.
Si bien es cierto que esas estadísticas son verdaderas y es muy probable que no cambien significativamente a lo largo del tiempo, de la misma forma que no han cambiado mucho en el pasado, creo que en esos grandes números se pierden muchos detalles importantes.
Si uno lo analiza, en realidad, lo que significa que un 5% de las personas emprendan es que, en promedio, cada emprendedor emplea alrededor de 20 personas, lo cual no parece tan poco plausible.
Sin embargo, eso no quiere decir, automáticamente, que algunos estén destinados a emprender y otros a ser empleados.
Como he mencionado en un artículo anterior, en cierta medida, todas las personas somos emprendedores, en el sentido de que tenemos una gran iniciativa de la cual necesitamos hacernos cargo, que es nuestra vida, tanto personal como laboral.
Si lo analizamos desde esa perspectiva, lo mejor que podemos hacer, aunque estemos trabajando como empleados, es enfocar nuestro trabajo y carrera como si fuera nuestro negocio y, por lo tanto, considerar a nuestro empleador como nuestro cliente.
Este cambio de perspectiva o actitud tiene beneficios muy importantes.
Por una parte, nos obliga a pensar en nuestro trabajo como algo que tenemos que estar constantemente cuidando y potenciando.
Después de todo, en una economía libre, ningún cliente está obligado a comprar a un proveedor específico, por lo que tenemos que estar constantemente ganando la confianza de nuestro cliente (o empleador).
Incluso, podríamos decir que, si no te despidieron o renunciaste ayer a tu trabajo, la mejor forma de encararlo hoy es como si te hubieran contratado recién.
Por ello, necesitamos dejar de pensar en nuestro trabajo en base a las actividades o tareas que realizamos, para enfocarnos en los resultados que generamos.
Es natural y totalmente legítimo que un cliente espere un retorno positivo de la inversión que realiza en un producto o servicio. Por lo tanto, ¿por qué sería distinto al tratarse del servicio y los resultados que nosotros proveemos?
¿Generamos realmente un retorno positivo y mejor que todas las otras alternativas que tiene nuestro cliente, incluyendo no hacer nada?
Esa es una pregunta que necesitamos analizar y responder de la forma más desapegada y objetiva posible.
Pero ver a nuestro empleador como nuestro principal cliente también nos permite (y obliga) a pensar en nuestras carreras de una manera más estratégica.
Es una realidad de la vida y el mundo laboral que los emprendedores inician negocios en áreas cercanas a donde han trabajado previamente. Por lo tanto, elegir con cuidado en qué industria, qué posiciones organizacionales y qué tipo de compañía vamos a trabajar, en cualquier momento de nuestras carreras, puede tener efectos muy duraderos en nuestra vida profesional.
Ahí es donde nosotros tenemos que analizar, de la manera más estratégica posible, qué tipo de empleo nos generará el mejor retorno a corto, mediano y largo plazos.
Esa actitud, en definitiva, nos permite tener relaciones laborales mucho más horizontales y equitativas que las que han existido tradicionalmente.
Después de todo, no solo los empleados necesitan trabajar, los emprendedores o empresarios también necesitan gente que los acompañe en su proceso de crecimiento.
Saludos,
Rodrigo
P.S. Encuentra nuestros artículos, déjanos tus comentarios y compártelos aquí.
Respuestas